Valencia, 9 de octubre: La memoria de un día grande

Valencia recupera la gloria de su 9 de octubre sentando a la mesa a Morante y Roca Rey, un choque en la cumbre frente al emergente Tomás Rufo para devolver al coso de la calle de Játiva el lustre de sus grandes citas históricas.

 Hubo un tiempo en que el 9 de octubre en Valencia no se limitaba a cubrir el expediente del calendario. La fecha funcionaba como un termómetro de máxima rivalidad y gestas auténticas. En la memoria colectiva del aficionado de la calle de Játiva pesan tardes que marcaron el devenir de la temporada: el volcánico mano a mano entre Vicente Ruiz «El Soro» y Enrique Ponce, la exigente encerrona del propio maestro de Chiva con una corrida de Victorino Martín, o la clase referencial de José María Manzanares padre, que tantas veces dictó cátedra sobre esa arena en los meses de otoño.

 

Eran años donde Valencia competía de tú a tú con los cierres tradicionales del circuito, atrayendo la atención del planeta taurino por méritos propios. La fecha de la festividad de la Comunidad Valenciana busca recuperar el peso específico que la convirtió en el eje del final de temporada, apostando por un choque de trenes en la ciudad del Turía frente a la inercia del declive otoñal.

Roca Rey toreando en Valencia
Imagen: Litugio – Espacios nautalia 360º. Roca Rey toreando en Valencia

 El reto actual de la empresa gestora no ha sido remendar la fecha con un festejo de trámite, sino reconstruir esa relevancia histórica utilizando las cartas más fuertes de la baraja actual. Huir de la sombra de los mitos que sostuvieron el coso no implica rebajar la exigencia, sino obligar al presente a dar la cara. Por eso, el argumento para este 9 de octubre se ha estructurado como un auténtico pulso en la cumbre: Morante de la Puebla y Andrés Roca Rey, los dos polos sobre los que gravita el sistema taurino actual, frente a frente.

 

Junto a ellos, el cartel se remata con Tomás Rufo, triunfador de las pasadas Fallas, un torero emergente que llega con la obligación moral de dar un golpe de estado y reclamar su sitio ante los dos mandamases del escalafón. Para la ocasión, la materia prima elegida pertenece a la ganadería de Álvaro Núñez, un hierro idóneo para que la técnica, el mando y el arte se expresen sin coartadas en una tarde donde la afición no va a conceder rebajas por el hecho de estar en el epílogo del año.

 

La viabilidad del proyecto pasa por demostrar que el coso valenciano mantiene su capacidad de convocatoria e influencia en el tramo final del año. Con una combinación que es, por derecho propio, una de las grandes citas del curso, el esfuerzo por poner en valor este día es una declaración de intenciones clara: Valencia no quiere ser un simple trámite antes de que el invierno eche el cerrojo a la campaña europea. La ambición pasa por volver a sentar cátedra cuando el resto de los ruedos ya guardan los trastos.

 

La ambición de la fecha no termina con el plato fuerte de la programación. El abono de octubre en la Plaza de Toros de Valencia se estructura como un ciclo completo para el disfrute de la afición a lo largo de todo el fin de semana:

 

* Viernes 9 de octubre (11:00 h): La jornada arranca por la mañana con la vibrante espectacularidad del Concurso de Recortadores «Maestros de la calle de Valencia». Un prólogo de pura emoción y destreza popular antes del gran choque de figuras vespertino.

 

* Sábado 10 de octubre (17:30 h): Turno para el futuro del toreo con una novillada sin picadores. Se lidiarán erales de Daniel Ramos para los alumnos más destacados de las escuelas taurinas de Albacete, Alicante, Madrid (Yiyo), Navas del Rey y la propia Escuela de Valencia.

 

* Domingo 11 de octubre (17:30 h): Como colofón final al puente festivo, se celebrará una novillada con picadores con un encierro de Casa de los Toreros. Un duelo de máxima rivalidad juvenil en el que están anunciados tres de los nombres con mayor proyección del escalafón menor: Juan Alberto Torrijos, Javier Cuartero e Ignacio Garibay.

José Miguel Arruego

José Miguel Arruego

Periodista taurino